Cap 1: ¿Porqué movernos?
- Samira Delatier
- 29 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 8 jul 2020
¡Hola! Mucho gusto. Yo soy Samira, escritora y bailarina de danza del vientre estilo oriental. Desde hoy te invito a acompañarme en lo que será un viaje con rumbo a conocer y tomar conciencia de la importancia fundamental del cuerpo y la actividad física.

Nuestro cuerpo evolucionó desde el movimiento —partamos nuestro viaje por ahí— todo lo que podemos hacer ahora: caminar erguidos, levantar nuestro peso con los brazos, dibujar una circunferencia con el hombro, ponernos de cuclillas, correr, saltar, nadar, etc. Son posibilidades que se desarrollaron a partir de la acción. Entonces podemos preguntarnos ¿qué pasa cuando no nos movemos?
Imaginemos por un momento un río, o el mar o incluso una laguna, estos cuerpos de agua coinciden en que tienen movimiento, y por lo tanto en ellos puede proliferar la vida. Ahora pensemos en esa poza de agua estancada, que yace estéril y pútrida debido a la falta de movimiento.
Nuestro cuerpo no es disímil a estos cuerpos de agua imaginados, cuando dejamos de movemos nos deterioramos, la energía no puede fluir de buena manera, comienzan los dolores de espalda, se acrecientan los calambres, nuestros órganos se van envolviendo en grasa, nuestras células no se oxigenen bien. ¿Se han fijado que entre menos actividad física uno hace más cansado está? Esto es porque, necesitamos gastar energía para generar energía —aunque suene contradictorio— Nuestro cuerpo es tan inteligente que no va a generar algo si piensa que no lo vamos a ocupar. ¡Para sentirnos vigorosos es necesario comenzar a movernos!
Es muchísimo lo que se podría hablar de los beneficios la actividad física —en los capítulos siguientes abordaremos algunos— pero antes de entrar a catalogar todas las enfermedades que podemos prevenir, y todas las partes de nuestro sistema que estimulamos (tanto físico, como emocional, mental e incluso espiritual); es preciso ser consiente de la verdad fundamental detrás de todo aquello: Movernos es parte fundamental de lo que somos.

La actividad física es indispensable para cada etapa de nuestras vidas. En niños y adolescentes ayuda a fijar el calcio a los huesos, (algo que al llegar a la edad adulta no podremos volver a hacer). En adultos ayuda a lidiar con el estrés proveniente de las exigencias laborales y las muchas responsabilidades propias de esta etapa de la vida —y que son las que a la larga gatillan tantas enfermedades. Y en adultos mayores es una de las pocas formas de mantener un sistema inmune fuerte y resistente.
La buena noticia es que ¡todo movimiento es un buen movimiento! No es necesario que te registres en un gimnasio —a no ser que esto sea algo que realmente disfrutes. La clave es que elijas una actividad que sea placentera para ti, movernos debe ser algo que gocemos con todo nuestro ser, así no pensaremos en el propósito y solo nos entregaremos al momento.
¡Y hay tantas opciones! ¿Te gusta salir a trotar? ¿Has probado el básquetbol? ¿No te gustan los ejercicios de impacto? Sal a caminar, podrías ir al parque y de pasada proponerte identificar todas las aves por el sonido de su canto. Podrías practicar yoga, podrías aprender a bailar tango, salsa, cueca o danza del vientre (por supuesto). Las opciones son infinitas, solo debes hacer el esfuerzo de buscar cual es la opción para ti.
Lo dejo en tus manos.
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