Cap 2: Dale a tu cuerpo alegría Macarena
- Samira Delatier
- 8 jul 2020
- 2 Min. de lectura
En el capítulo anterior establecimos lo importante que es el movimiento para nuestro cuerpo, pero, hay un montón de maneras en que podemos movernos, y en este curso les vine a hablar de la danza. Así que ¡démosle una vuelta a esto del baile!

¿No te llama la atención que a causa de ciertos conjuntos de sonidos no nos aguantemos las ganas de mover nuestro cuerpo? István Winkler, un científico húngaro, demostró que todo ser humano nace con un sentido del ritmo, es decir que las ganas de bailar es algo que nos es innato, de ahí que bailar sea una actividad que disfrutemos tanto, porque estamos respondiendo a un llamado primordial.
¿Sabías que los investigadores piensan que bailar fue la primera expresión artística? El arte surge de la necesidad profunda de expresar lo tenemos en nuestro interior, entonces es lógico pensar que la primera manifestación fuese corporal; después de todo, experimentamos, pensamos y sentimos gracias a que habitamos un cuerpo.
El baile también ha sido uno de las primeras formas de socializar. Y esto no es al azar, cuando bailamos, la tendencia es a complementar nuestros movimientos con los movimientos del otro. Esto es porque se activan nuestras neuronas espejo, las que —como la palabra lo dice— espejan los movimientos del compañero. Estas neuronas son las mismas involucradas en la empatía, es decir que nos ayudan a ponernos en el lugar del otro y a ser solidarios, algo clave para convivir en sociedad. Entonces podríamos decir que bailar no es solo una manera de socializar sino que también es una manera de hacernos más sociales.

Ya vas entendiendo como al bailar hacemos muchísimo más que solo mover nuestro cuerpo. Al bailar nos expresamos, nos habitamos, socializamos y fortalecemos nuestros vínculos con otros.
¿Sabías que al bailar pones en práctica diversos tipos de inteligencia? Primero necesitas la inteligencia espacial, para ubicar tu cuerpo en el espacio y saber hacia donde moverte. Luego necesitas coordinar tus movimientos, para lo que necesitas de tu inteligencia cinestésica. Además te estás moviendo al ritmo de la música, para hacer eso inconscientemente reconoces y proyectas patrones, por lo que recurres a tu inteligencia musical.
Poner en práctica todos estos tipos de inteligencia ¡hace que tu cerebro se este activando en múltiples áreas cuando bailas! Y a eso podemos sumarle todos los beneficios típicamente asociados a la actividad física: como bajar la presión arterial, liberar estrés, controlar el sobrepeso, fortalecer los músculos y los huesos, etc.
Lo mejor de todo es que bailar, además de liberar endocrinas, activa el centro de recompensa de nuestro cerebro, lo que quiere decir que cuando bailamos somos más felices.
Así que no esperes más y ¡Dale a tu cuerpo alegría bailando!
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