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Cap 3: La Mágica Danza del Vientre

  • Foto del escritor: Samira Delatier
    Samira Delatier
  • 8 jul 2020
  • 2 Min. de lectura

¿Qué imaginan cuando piensan en la danza del vientre? Probablemente una mujer, moviendo las caderas de manera sinuosa al la melodía de una flauta melancólica, o por el contrario, realizando movimientos rápidos y precisos con la pelvis al ritmo de una frenética percusión. De atuendo, una falda y un sostén decorados con piedras y brillantes, o en cambio, una larga túnica que no deja al descubierto más que la cabeza y los pies. ¿Les suena contradictorio? En realidad no lo es, podemos tener una diversidad de referentes para esta danza, ya que es una danza que contiene una tremenda riqueza.


Pintura Orientalista de Otto Pilny

Para entender un poco más acerca de esta diversidad, primero debemos saber que la danza del vientre es una expresión muy antigua, y por ende ha pasado por muchas manifestaciones de sí misma a lo largo de la historia. Autores estudiosos de la danza del vientre como Shokry Mohamed y Wendy Buonaventura, especulan que en sus inicios estuvo ligada a danzas de fertilidad —tanto de la tierra como de las personas— y en esto le atribuyen un carácter espiritual, que es mismo que hasta el día de hoy llama a mujeres de todo el mundo a practicarla.


Segundo, necesitamos comprender que esta danza atraviesa un vasto territorio, ya que sus expresiones pueden ser encontradas en todo el Norte de África, Medio Oriente y Asia Menor. Y que naturalmente no se baila de la misma manera en todos estos países, por lo que podemos encontrar variaciones significativas, lo que añade a la riqueza este arte.


A esto debemos sumarle que en la época moderna, la danza del vientre se expande fuera de su región de origen. Inicialmente en el cuerpo de quienes emigran o son invitadas a mostrar su danza en diferentes países; y luego, cuando es adoptada por mujeres de otra nacionalidades quienes se apasionan por ella. Hoy encontramos escuelas de danza del vientre en todos los continentes, y esta internacionalización nuevamente suma diversidad a sus posibilidades de expresión.


Entonces, si existen tantas variaciones ¿dónde está aquello que unifica? Como su nombre lo dice, esta danza se centra en el vientre, realizado variados movimientos desde la pelvis, los glúteos, y los músculos del abdomen y de la espalda. Es por esto que se le relaciona con la fertilidad, y es por esto también que aquellos viajeros occidentales que se encontraron por primera vez con esta danza, fantasearon con su componente de sensualidad.


Otra de sus características es la disociación, palabra que refiera a la capacidad de mover diferentes segmentos del cuerpo por separado. Por ejemplo, es muy común ver a las bailarinas mover las caderas a la vez que dejan el torso totalmente quieto. Esta habilidad requiere de un importante entrenamiento técnico.


Por último, esta danza es literal a la música, y en este sentido la bailarían buscará representar a través de los movimientos de su cuerpo los distintos instrumentos y patrones musicales de la música, como si ella fuera la materialización del sonido. Es esta comunión con la música (y una música con tanto sentimiento como es la música del Norte de África, Medio Oriente y Asia Menor), lo que a mi juicio, la hace verdaderamente mágica.

 
 
 

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